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DEBERES Y DERECHOS DE LOS TRABADORES NUCLEARES

Los trabajadores nucleares del mundo hemos sido forzados, nos guste o no, a convertirnos en una de las fuerzas laborales más altamente politizadas de estos tiempos. Estamos enfrentados a dos desafíos, muy alejados de nuestras preocupaciones habituales.

El primer desafío se relaciona con la incomprensión por parte del público en general de nuestra industria nuclear. A esto responderemos mediante el diálogo, un diálogo calmo, con la paciencia que procede de la verdad.

No somos acaso nosotros los más indicados para hablar de lo nuclear?

Quién puede pretender tener más experiencia que los trabajadores nucleares en todos los dominios concernientes a la seguridad, a la protección de nuestro ambiente?

Somos nosotros los que hemos concebido las instalaciones nucleares, quienes las hacemos funcionar, quienes aseguramos su mantenimiento, quienes deberemos cerrarlas y desmantelarlas. Somos nosotros los que administramos los deshechos radiactivos. Somos nosotros quienes nos tenemos que proteger a nosotros mismos de las radiaciones ionizantes, quienes debemos proteger a las personas que habitan alrededor de nuestras plantas, y que en gran parte pertenecen a nuestras familias, son nuestros parientes y amigos.

En el caso de un accidente nuclear, no seremos nosotros los trabajadores nucleares los primeros que deberemos soportar las consecuencias?

Todas estas responsabilidades las asumimos con serenidad.

El segundo desafío que tenemos que enfrentar es el de los movimientos ambientalistas extremistas, cuyo único objetivo es condenarnos al paro, logrando que los políticos cierren nuestras instalaciones nucleares. A este desafío responderemos luchando.

Pero nuestra lucha no se limita a evitar el cierre de nuestras centrales. Nuestra lucha es la adopción democrática de un modelo de desarrollo social donde el progreso técnico estará al servicio de todos, que permita repartir siempre más riquezas a un número creciente de personas, un progreso técnico cuya utilización permitirá proteger nuestro ambiente. No aceptamos el modo de desarrollo que un puñado de fanáticos irresponsables quieren imponer al mundo, y que conducirá a mayor miseria, a mayor pobreza, a un crecimiento de las desigualdades sociales.

No tenemos por único objetivo salvaguardar la industria nuclear. Queremos participar en el establecimiento de una política energética mundial, que sabemos vital para el futuro bienestar de la humanidad. Sabemos que el uso razonable de la energía nuclear es una de las condiciones fundamentales que permitirá la emergencia de un paradigma respetuoso de sus dimensiones económica, social, y ecológica, de un modelo de desarrollo duradero respetuoso de nuestro ambiente, creador de riquezas y empleos.

Como trabajadores nucleares tenemos un derecho de ingerencia imprescriptible en todas las decisiones que nos conciernen y conciernen a nuestra industria. Hemos decidido ejercer este derecho.

Tenemos un deber a cumplir para con nuestros colegas y camaradas de la industria nuclear mundial. Tenemos un deber a cumplir para con la humanidad poniendo a su disposición una fuente de energía limpia, segura, competitiva y prácticamente inagotable. Cumpliremos con estos deberes.

Ejerceremos nuestros derechos y cumpliremos con nuestra obligación.